Que el alimento sea tu mejor medicina, y tu mejor medicina sea tu alimento”.

Hipócrates.

En estos tiempos de estrés y excesivas ocupaciones, te has preguntado: ¿Cómo me alimento?

Te puedo asegurar que muchas personas comen y realmente pocas se alimentan. ¿En qué grupo estás tú?

Lo que comes y cómo lo comes influye en tu calidad de vida. Una dieta saludable y equilibrada aumenta tus niveles de energía mental, emocional y física, mejora el funcionamiento de tu cuerpo, refuerza tu sistema inmunológico y regula tu peso. Seguro que esto último te resulta interesante, ¿verdad?

¿Cómo comes?

¿Comes rápido, viendo la tele, pensando en lo que vas a hacer luego, mirando el móvil….?

Quizás no sepas que no se puede digerir bien un alimento con el estómago tenso. Reposar y tranquilizarte antes de comer es una necesidad. Por otra parte, cuanto más disfrutes comiendo con atención plena y más saludable sea el alimento, menor será tu estrés y mejor la digestión que realizarás. Como ya sabes, estrés y alimentación están relacionados. Cuando sientes estrés, cambias tus hábitos de alimentación, aumentando o bajando de peso. Con estrés y ansiedad, sentimos más apetito por comidas más calóricas, ricas en grasas, azúcares y sal, con su repercusión negativa en tu organismo.

Una alimentación saludable te nutre adecuadamente, permitiendo que tu organismo desarrolle todas sus funciones correctamente. Con una alimentación óptima puedes prevenir ciertos problemas de salud y corregir los ya existentes.

Te invito a tomar conciencia de lo que comes, cómo lo comes y cómo te sientes después de haber comido. Ten en cuenta que todo lo que comemos afecta a nuestro estado físico y también al emocional, aunque de esto seas menos consciente.

¿Cómo lo hago?

Te doy unas orientaciones muy sencillas que puedes seguir para cuidar este aspecto de tu vida y aumentar tu bienestar

  1. Come sin llenar tu estómago en su totalidad hasta saciarlo. Llénalo solo hasta tres cuartas partes de su capacidad. Esto facilita la digestión.
  2. Come masticando bien los alimentos, con conciencia plena.
  3. Opta por una alimentación lo más ecológica posible, libres de tóxicos y aditivos.
  4. Elimina los productos refinados como harinas blancas, azúcar blanca, y productos precocinados, que acidifican el organismo. No olvides que los alimentos alcalinizantes, como verduras, frutas y hortalizas, deben predominar en tu dieta.
  5. Es aconsejable que transcurran 2 horas desde la cena y el  momento de acostarse.

6. A tener en cuenta según los grupos de alimentos son:

Los hidratos de carbonos y glúcidos.

  • Cereales, siendo los que no tienen gluten: arroz, quínoa, maíz, mijo, trigo sarraceno, avena (relajante del sistema nervioso). Es mejor tomarlos integrales, ya que aportan fibra y reducen los picos de glucemia. Es mejor tomarlos desde la mañana hasta la media tarde.
  • Tubérculos, como la patata o boniato. 
  • Frutas, verduras y hortalizas. Es aconsejable en la cena tomar las verduras cocinadas en lugar de crudas.

Las proteínas: carne, pescado, marisco, huevo, setas, legumbres, frutos secos. Se deben tomar en la cena, a excepción de las legumbres, que es mejor tomarlas en el almuerzo. Los frutos secos a media mañana o a media tarde. Los frutos secos tienen proteína de alto valor biológico, siendo recomendable las nueces para problemas cardiacos y colesterol y las pipas de calabaza para los de próstata. Daremos preferencia a la proteína de origen vegetal (legumbres, setas..), luego al pescado, y por último la carne, siendo esta de difícil absorción por nuestro intestino.

Lácteos y derivados. La leche se digiere mal, debido a que necesita de la enzima lactasa para su digestión y ésta dejamos de producirla con la edad. Además, la caseína que contiene la leche produce mucha mucosidad, que afecta al estómago y al organismo en general, con problemas de congestión (sinusitis, bronquitis, por ejemplo). Cuando el organismo no digiere la leche aparece la intolerancia; la lactasa no digerida pasa al colon pudiendo producir alergias y dañando la flora intestinal. Este es el motivo por el que no asimilemos adecuadamente el calcio. Es mejor tomar otros alimentos que contengan calcio como algas, sardinas, sésamo, almendras, espinacas, col kale. Como alternativa a las leches de origen animal, están las leches de origen vegetal: almendra, avena, arroz, soja, esbelta, etc.

El yogurt es una mejor alternativa, ya que en el proceso de fermentación de la leche para su elaboración se produce una transformación parcial de la lactosa en acido láctico por lo que es más fácil de digerir. También es beneficioso por sus bacterias que regeneran la flora intestinal.

Los lípidos. Mejor los de origen vegetal, siendo el de oliva virgen extra el de mejor calidad.

7. Cuida la combinación de alimentos. La combinación de alimentos puede dificultar la digestión causando diferentes problemas y hacerla más lenta. Este punto lo quiero desarrollar más, dada su importancia. Voy a empezar comentándote la mala combinación de los alimentos que solemos hacer.

Son malas combinaciones de alimentos:

Hidratos de carbono y proteínas: la digestión de los hidratos de carbono empieza en la boca y sigue más tarde en el intestino delgado. La de las proteínas se realiza en el estómago con la secreción de un jugo ácido. Si los comemos a la vez, la digestión de los hidratos se interrumpe en el estómago y tiene que esperar a que termine la de las proteínas. Al estar los dos al mismo tiempo en el estómago se producirán a la vez jugos ácido y alcalino, dificultando la digestión. Esto  conlleva, entre otras cosas,  a la putrefacción de las proteínas, causa de muchos problemas digestivos como gases, dispepsia (náuseas, pesadez y dolor de estómago, ardor y flatulencia), estreñimiento, colitis, etc. La incorrecta combinación de los alimentos puede provocar que algunas de las toxinas pase a sangre, pudiendo causar dolores de cabeza, erupciones en la piel, diarreas, halitosis, urticaria y otras manifestaciones que se catalogan como alergias alimentarias.

Hidratos y alimentos ácidos: es una mala combinación porque los alimentos ácidos inhiben la ptialina (enzima necesaria para la digestión de los hidratos), por  lo que actúa la amilasa pancreática para su digestión, produciendo sobrecarga y fermentación. Es el caso de los espaguetis con tomate. En cambio la combinación de las proteínas y los alimentos ácidos, es muy buena.

Alimentos proteicos y grasas también es una mala combinación porque la grasa enlentece y dificulta la absorción de las proteínas, al crear una capa que envuelve a la proteína impidiendo que el ácido llegue hasta ella.

Fruta: se debe tomar con el estómago vacío, como desayuno o a media mañana, 20 minutos antes de las comidas o en la merienda. No es aconsejable mezclarla con ningún otro alimento ya que en ese caso se produce fermentación. ¡Hay excepciones! La MANZANA facilita la digestión de los hidratos de carbono, y la PIÑA y la PAPAYA facilita la digestión de las proteínas, así que en esos casos se pueden comer juntas.

Son buenas combinaciones de alimentos:

Las proteínas con verduras y los hidratos de carbono con verduras. De hecho, son una excelente combinación.

Lentejas con arroz. Le echaremos un poco de limón o vinagre de manzana, que contiene vitamina C y ayuda a la absorción del hierro de las lentejas.

En resumen, presta atención a los alimentos que  entran en tu cuerpo y a la repercusión que tienen en tu organismo.

 

Artículo escrito por Mª José García Ríos, Naturista y técnico ayurvédico. Para más info: maria-jose1107@hotmail.com
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