Sanar de la enfermedad es sanar la vida.

¿Sabes que los pensamientos y emociones contribuyen a la aparición de las alteraciones físicas? ¿Y que el dolor físico muchas veces no es más que la expresión del sufrimiento que experimentas en tu vida?

Existe una íntima conexión entre el cuerpo y la mente; las emociones y creencias influyen en la salud corporal mucho más de lo que puedas imaginar. Cuando no eres capaz de manejar eficazmente el estrés en tu vida y determinadas emociones, como el miedo o la tristeza, asociadas a ciertas creencias y pensamientos, se instalan en tu cuerpo por un tiempo prolongado, pueden aparecer alteraciones físicas. La enfermedad se entiende entonces como la pérdida de equilibrio interno.

Es crucial entender el mensaje que el cuerpo te está dando a este nivel para descubrir el problema que lo ha desencadenado y ayudarlo a recuperarse. El malestar físico es el síntoma de un conflicto emocional más profundo en mayor o menor medida. Entender por qué te enfermas te da la llave para restablecer la armonía y el equilibrio. De lo contrario, el cuerpo seguirá “gritando a través del síntoma”.  Por esto, te invito a escuchar los mensajes de tu cuerpo para recuperar el equilibrio y la salud. De lo contrario, seguirás sufriendo por la misma causa, desplazando o ampliando el síntoma.

El malestar físico es el síntoma de un conflicto emocional Clic para tuitear

Como bien nos explican Thorwald Dethlefsen y Dahlke Rudiger en La enfermedad como camino, “aquello que en nuestro cuerpo se manifiesta como síntoma es la expresión visible de un proceso invisible y con su señal pretende interrumpir nuestro proceder habitual, avisarnos de una anomalía y obligarnos a hacer una indagación. Es una estupidez enfadarse con el síntoma y absurdo tratar de suprimirlo impidiendo su manifestación. Lo que debemos eliminar no es el síntoma sino su causa”.

¿Qué mensaje te está dando tu cuerpo?

En este Hábito nos acercamos a la contribución de factores emocionales que están presentes en numerosas ocasiones en las alteraciones físicas, teniendo en cuenta que no es es único factor que las origina.

El mensaje que te está dando el síntoma es que vives en disarmonía con tus deseos y necesidades más profundas en la relación contigo mismo y con los demás; que padeces sufrimiento emocional porque haces cosas que te producen dolor en lugar de alegría, experimentas incoherencias o vives con cargas emocionales que te superan.

La cuestión está en descubrir la problemática que desencadenó el malestar e incluso que está presente en tu vida a día de hoy, para poder ponerle solución. Es frecuente que la enfermedad aparezca en momentos en que cambian las condiciones en relación al propósito de vida. Por ejemplo, el momento en que los hijos se independizan, un divorcio o la jubilación, entre otros.

Cada enfermedad tiene un mensaje, si bien no se puede hacer una afirmación inequívoca sobre el mensaje de cada alteración. Cada persona ha de interpretar el mensaje que su cuerpo le está dando en función de sus circunstancias.

El mensaje que con claridad estás recibiendo es que tu vida necesita una transformación. Necesitas realizar cambios para afrontar las situaciones con menos tensión, de manera más adaptativa y saludable.

La dolencia física y más si tiene una condición crónica, puede convertirse en la oportunidad de viajar hacia la salud. Es una oportunidad para re-orientar tu vida, ponerle una nueva dirección, cambiar aquello que no funciona y que no te hace feliz. Y esto implica responsabilidad y trabajo. Conlleva responsabilizarte de tu propia vida, de tu salud y de tu felicidad, introduciendo los cambios necesarios.

Cada dolencia o enfermedad tiene un mensaje que te avisa de lo que debes cambiar en tu vida. Clic para tuitear

La liberación de las cargas emocionales y la superación de los conflictos tendrán un efecto paralelo a nivel físico, además de permitir un crecimiento a nivel personal. La curación implica ampliar el conocimiento y evolucionar.

¿Cómo lo hago?

1. Empieza identificando el momento en que se manifiesta el síntoma. Es revelador y aporta información del problema que lo ha desencadenado. ¿Qué estaba ocurriendo en tu vida cuando apareció tu dolencia? Puedes remontarte a unos meses antes de su aparición. Se trata de ver qué conflicto o fuentes de tensión estabas experimentando cuando surgió la enfermedad a raíz de los acontecimientos vividos. Para ello piensa en los cambios significativos que se han producido en tu vida antes de la enfermedad: ¿La enfermedad de algún familiar?, ¿Pérdida de trabajo y por tanto de sustento económico?, ¿Una separación?, etc.

2. Reflexiona sobre los sentimientos y pensamientos que te genera. Así descubrirás el trabajo de liberación emocional que has de realizar.

3. Toma conciencia del mensaje de tu cuerpo. Hay distintas maneras de aproximarnos a la interpretación de las posibles causas de la enfermedad. Una de las maneras que podemos utilizar es el simbolismo del cuerpo. Partiendo de la función del órgano afectado o de los síntomas, puedes preguntarte para descubrir cuál puede ser la causa. Por ejemplo, la garganta es el órgano de la comunicación. Así, por ejemplo, si tienes inflamada la garganta, te puedes preguntar: ¿Qué me estoy callando que me inflama?

De igual manera, todos los síntomas nos impiden hacer cosas que nos gustaría y nos fuerzan a hacer cosas que no queremos. Por ejemplo, te puede impedir realizar un viaje programado y quedarte en cama. Estos cambios que te impone pueden ser una buena clave para extraer conclusiones de su intención. En este caso te puedes preguntar: ¿Qué evito al no poder ir? ¿Qué ventaja de quedarme?

En este mismo sentido, es muy interesante desvelar cuáles son las ganancias o beneficios de padecer una dolencia física. A nivel inconsciente te puedes resistir a superar tu dolencia porque perderías determinadas ventajas que ahora disfrutas, como puede ser estar libre de alguna responsabilidad que te abruma o recibir más atención y ayuda de determinadas personas o descansar más. Se trata de descubrir la intención positiva de tu malestar. Responde las siguientes preguntas: ¿Qué beneficio me aporta mi malestar? ¿Cuál es la ventaja de tenerla? ¿Cuál la desventaja si me recupero?

4. Toma conciencia de lo que necesitas cambiar para estar en armonía con tus deseos y necesidades más profundas, vivir en coherencia con los dictados de tu corazón, con tu propósito de vida y así apartarte del dolor y acercarte a la paz y la alegría. Pregúntate: ¿Qué cambios he de hacer en mi vida para sentirme mejor? ¿Cómo puedo obtener los beneficios de la enfermedad sin tener que enfermar?

5. Toma las decisiones que te permitan replantear la situación para cambiarla. Adopta las actitudes, hábitos y comportamientos que te mantienen en la salud.

Para poder hacer todo este proceso, puede resultarte de una gran ayuda la aplicación de las Técnicas de Liberación Emocional (EFT-Tapping). Te permitirán liberar malestar emocional y modificar creencias limitantes y situarte en un lugar de seguridad y confianza para emprender las acciones que te lleven a solucionar tus conflictos internos y los problemas de tu vida. También tienes la opción de acudir a profesionales que te ayuden en este camino. Ten presente que te puedo ayudar a ello desde Sanación y Bienestar. 

¡Recuerda! Adopta una nueva mirada más constructiva acerca de la situación que estás viviendo. Ten en cuenta que el síntoma físico puede ser una gran oportunidad para replantear tu vida. Te está informando de que hay algo que has de cambiar y, si lo haces, evolucionarás, tomando el protagonismo de tu vida. 

Te invito a practicar este hábito desde hoy. Escucha los mensajes que te envía tu cuerpo a través de los síntomas físicos y toma consciencia de los cambios que te pide. ¿De qué te está avisando? Puedes compartir tu experiencia conmigo.