Más allá de la comprensión aparecen el aprecio y respeto profundo.

Cuando escuchas a otra persona, ¿tratas de comprenderla tal y como te gustaría que te comprendiera ella a ti? Y… ¿te sientes comprendido por quiénes te escuchan?

La mayor parte de la vida estamos relacionándonos y comunicándonos con otras personas con lo que decimos y hacemos y también con lo que no, a través de nuestras palabras, gestos, postura, tono de voz, etc. Lo relevante es que la comunicación moviliza emociones y nos permite establecer relaciones satisfactorias o insatisfactorias.

En este post te invito a tomar conciencia de algunas formas de comunicación violenta y abusiva que generan malestar y rompen las relaciones. Realmente forman parte de nuestros patrones culturales aprendidos y por ello, todos los ponemos en juego en mayor o menor medida de manera inconsciente y automática, incluso pensando que algunos de ellos tienen una intención positiva de ayuda al otro.

¿Qué abre y qué cierra la comunicación?

Yo diría que la pieza clave para abrir la comunicación es la empatía o deseo sincero de comprender a quien escuchamos tal como experimenta su realidad, acompañada de ciertas habilidades puestas a su servicio. Cuando escuchas con empatía, puedes comprender cómo se siente la otra persona y cuáles son sus necesidades. Es como si te quitaras tus lentes para ver el mundo desde su punto de vista, lo que no significa que hayas de estar de acuerdo con ella. Escuchar con empatía genera apertura y confianza.

La empatía es la clave para abrir la comunicación Clic para tuitear

Por el contrario, cierras la comunicación cuando proyectas tu manera de ver el mundo, interpretando con el filtro de tus creencias y juicios. Aquí tienes algunas actitudes culturalmente muy arraigadas que cierran la comunicación:

  • Establecer juicios. Es una forma de evaluar la actuación de los demás como correcta o incorrecta de acuerdo con nuestros valores y creencias. La ponemos en juego cada vez que culpamos, insultamos, etiquetamos, criticamos, ridiculizamos o comparamos. También cuando utilizamos el sarcasmo, la ironía, los insultos o las descalificaciones. ¿Cómo te hacen sentir a ti?
  • Interrogar mediante preguntas. Cuando esto ocurre, es como si nos estuviesen haciendo un examen y nos sentimos invadidos, controlados o manipulados.
  • Dar consejos. Son muy mal recibidos, sobre todo si no han sido solicitados porque coloca a quien los da en una posición de superioridad que no tiene por qué resultarnos legítima. ¿No te ocurre a ti?
  • Competir. Esto lo hacemos cuando aprovechamos la ocasión para contar que a nosotros nos pasó algo peor. En ese momento, la otra persona piensa que realmente no la estamos escuchando.
  • Acusar, exigir y reprochar, en un intento de conseguir que la otra persona actúe de acuerdo a nuestros deseos, valores y necesidades. Tiene unas consecuencias nefastas para la relación. ¿No te parece?

¿Qué ocurre cuando uno no se siente comprendido?

Si te pones en el papel de la persona que está contando su problema o preocupación, cuando se dan estas situaciones que he expuesto arriba, en que tu interlocutor te critica, aconseja, exige, etc., posiblemente te sentirás enfadada, ofendida, resentida, controlada o manipulada. En cualquier caso, cualquiera de estos sentimientos te encaminarán hacia una reacción de ataque, defensa o retirada, con la consecuente distancia emocional y/o física de esa persona con la que te estás comunicando.

¿Cómo lo hago?

1. Elige una relación que sea significativa para ti, como tu pareja, hijo o hija o una amistad íntima y reflexiona acerca de cómo es la comunicación entre vosotros.

2. Toma conciencia de cómo os sentís cada uno y de las consecuencias que tiene para la relación.

3. Si utilizas alguno de los patrones expuestos más arriba, toma la determinación de eliminar estas formas de comunicación violenta de tu lenguaje, aprendiendo cómo hacerlo.

4. Lo más importante es tu intención, que haya un deseo sincero de comprender a quien te habla. Trata de ver a través de los ojos de la persona a quien escuchas.

5. Además de la intención, lo segundo es desaprender las respuestas que sueles dar y aprender las habilidades de la comunicación empática. Para ello, profundiza en este tema. Se trata de un tema amplio y complejo y en este post he hecho una muy breve aproximación al mismo.

Aquí os dejo un video de Marshall Rosenberg, creador de la Comunicación no violenta, para profundizar en el tema de la comunicación con empatía o compasiva como él la denomina.

 

Te invito a practicar una comunicación más empática y compartir con nosotros tus experiencias y éxitos.

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